
La disolución de la alianza electoral con el Partido Revolucionario Institucional, ha metido en un brete los cálculos electorales que había hecho el Panal para los comicios federales de julio próximo.
P o r C É S A R A G U I L A R G A R C Í A
Una vez que se vino abajo la efímera coalición electoral de Nueva Alianza (Panal) con el PRI, en los demás partidos políticos se abrieron distintas incógnitas ante la posibilidad de que puedan adjudicarse la codiciada estructura del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el margen de negociación de su lidereza Elba Esther Gordillo, con todo y su mala reputación.
Impedido legalmente de poner en marcha nuevas coaliciones electorales formales, el Partido Nueva Alianza tiene claro su escenario electoral: ir con candidato propio a la elección presidencial y poner a prueba su capacidad de operación y movilización territorial del gremio magisterial para mantener su registro como partido político nacional.
La vitalicia dirigente magisterial reconoce que la “cordial” ruptura de la coalición Compromiso por México agarró al Panal “con los dedos en la puerta”, pero junto con la dirigencia nacional del partido, confían en que con buena aritmética —sumas y restas—, acreditarán fuerza en la elección federal para conservar su registro.
La disolución de la alianza electoral con el tricolor —que echó por la borda el arreglo de entregarle a Nueva Alianza 24 diputaciones federales y cuatro senadurías—, ha metido en un brete los cálculos electorales que había hecho el partido para los comicios federales de este año.
Frustrada su intentona de concretar coaliciones ganadoras a fin de obtener mayor presencia en el Congreso de la Unión y las legislaturas locales, ahora el partido del gremio magisterial que fundó la maestra, está apresurado en la definición de quién será su candidato presidencial, pues el perfil de su abanderado será fundamental en la posibilidad de hacer alianzas de facto con los candidatos presidenciales del PRI y PAN, tal como lo hicieron en la elección presidencial de 2006.
Analistas políticos coinciden que a pesar de su poder de movilización y estructura, a Nueva Alianza no le alcanza para ganar la Presidencia de la República, por lo que su estrategia electoral va a dedicarse a que sea exitosa en la elección de diputados, principalmente, y senadores para poder asegurar su registro.
De igual manera, con la separación “amistosa” Panal-PRI, se abre la interrogante de que si el tricolor y su precandidato presidencial único, Enrique Peña Nieto, perdieron una gran aparato de operación política y se ganaron a Elba Esther Gordillo como una enemiga que puede operar en contra del Revolucionario Institucional.
Lo cierto, señalan analistas políticos, es que el escenario político-electoral cambió con la ruptura de ese convenio de coalición electoral, donde Nueva Alianza puede operar a favor o en contra de algún partido político, candidatos a puestos de elección popular o cuadros distinguidos de algún instituto político, principalmente del PRI.
MAL CÁLCULO
Además de ampliar la participación propia en los comicios de julio próximo, la plataforma electoral de Nueva Alianza descansaba hasta —antes del pasado viernes 20— en acordar “coaliciones ganadoras”; es decir, fundamentalmente en la firma del convenio con el PRI-PVEM en forma total para la candidatura a la Presidencia de la República y parcial para el Congreso de la Unión.
En diciembre pasado, Luis Castro Obregón, presidente del Comité de Dirección Nacional del Panal, subrayó que el propósito del partido para los comicios federales era lograr la votación suficiente para conformar el grupo parlamentario en el Senado de la República, así como incrementar en un 50 por ciento, por lo menos, sus diputaciones federales, además de multiplicar la presencia en congresos locales y ayuntamientos.
Pero con la disolución de la coalición electoral federal con el PRI todo eso cambió y Nueva Alianza tendrá que buscar y –de inmediato– las mejores opciones electorales en sus candidaturas con aspirantes propios o ciudadanos, así como operar de mejor manera a quien los representará en los comicios locales concurrentes.
Enrique Gutiérrez, analista político de la Universidad Iberoamericana, precisa que conforme a lo que dicta el artículo 99 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), el Panal está impedido legalmente de buscar formalizar otra alianza electoral con alguno de los otros partidos políticos. “Fue un asunto aritmético, fue la garantía de su registro y fue diferencia. En las matemáticas estuvo el conflicto. Hay que respetar la ley, hay que buscar candidatos y los más adecuados.
Esto agarró con los dedos en la puerta, la verdad ha sido algo muy impactante, muy complejo para Nueva Alianza”, dijo Elba Esther Gordillo de la separación electoral con el PRI en una entrevista televisiva.
La lidereza del SNTE puntualizó que a pesar de que ha sido “malinterpretada” e “incompredida” en el PRI, no hay ruptura con Enrique Peña Nieto, pero sí diferencias con otros actores del partido, del que fue defenestrada en julio de 2006.
CAMBIA EL ESCENARIO
Gustavo López, académico y analista político del Tecnológico de Monterrey, destaca que las elecciones se ganan con votos y los sufragios se obtienen movilizando votantes a través de estructuras, y en el caso de Nueva Alianza “tiene a su disposición una estructura muy importante, que en algunos estados o algún tipo de elección puede hacer alguna diferencia”.
De acuerdo con el último estudio demoscópico de Consulta Mitofsky, Nueva Alianza sólo representa el 0.6 por ciento de los votos totales nacionales, pero el analista político Mario Velasco Torres de la Vega asegura que el verdadero poder de este partido es el despligue territorial que puede realizar en una elección y su gran organización política cimentada en la base sindical del magisterio.
Al respecto, Héctor Aguilar Camín apuntó en Milenio Diario que con esa estructura, al Panal “no hay quien no lo quiera como aliado en un día electoral, digan lo que digan, ni quien no lo tema como adversario”.
Una vez que formalicen la separación de la coalición a la elección presidencial con el PRI, Nueva Alianza anunciará a su candidato presidencial hasta febrero próximo, es decir, antes del registro formal de abanderados presidenciales que correrá del 15 al 22 de marzo.
El analista político de la UIA afirma que será fundamental para Nueva Alianza la elección de su abanderado, pues al reconocer que no van a ganar la elección presidencial, éste tiene que ser interlocutor de su capital político.
Es decir, agrega en entrevista, Elba Esther Gordillo y Panal podrían repetir lo que hicieron en la elección de 2006 al postular un candidato simbólico propio, pero orientando sus votos hacia el abanderado de otro partido o coalición, a cambio de apoyos para alcanzar el dos por ciento en las elecciones para conformar el Congreso de la Unión, lo que les garantiza conservar su registro.
Enrique Gutiérrez indica que en la determinación respectiva del Panal pesará lo que ocurra en la elección de candidato presidencial del PAN, pues si es Ernesto Cordero el abanderado albiazul, se podrían aliar con él en la elección presidencial.
“Creo que se podría dar eso, el escenario que tiene el Panal es repetir lo de 2006 con el PAN si es Ernesto Cordero el elegido.
Josefina Vázquez Mota tiene discrepancias con Elba Esther.
Otro escenario sería con Andrés Manuel López Obrador, que aunque no hayan tenido entendimiento, con la posición actual de su discurso se puede dar con la intervención de Marcelo Ebrard”, señala Mario Velasco.
Pero con lo dicho por la dirigencia nacional de Nueva Alianza y la dirigente vitalicia del gremio magisterial, de que no hay ruptura con el ex gobernador del Estado de México, Mario Velasco —quien ha dirigido todos los conceptos editoriales del PRI— puntualiza que “al final puede declinar (el abanderado presidencial del Panal) por Enrique Peña Nieto”.
Empero, ante las especulaciones que se formulan al momento, el analista político de la UIA considera que si bien los panalistas afirman que no hay ruptura con quien encabeza todas las encuestas presidenciales, un probable escenario es que la disolución de la coalición pueda acarrearle al PRI una enemiga política en la figura de Elba Esther Gordillo y que ésta opere en su contra.
“Creo que se abre la especulación de lo que podría ocurrir, habrá que ver si esta separación realmente no le va a representar al PRI una disminución del voto.
Finalmente, Elba Esther Gordillo, como representante de un grupo muy importante, seguramente se movilizará dependiendo de las negociaciones que pueda conseguir.
El académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la UIA, puntualiza que en esta coyuntura finalmente la apuesta de Nueva Alianza es conservar el registro como partido político nacional.
De acuerdo con la legislación electoral, con obtener dos por ciento de la votación, en este caso de sus candidatos a diputados federales, mantienen el registro.
Cabe recordar que en la elección federal de 2006 el Partido Nueva Alianza logró una votación efectiva para Presidente de la República de 1 por ciento, en tanto que para diputados federales fue de 4.7 por ciento y para senadores de 4.2 por ciento.
“No sabemos realmente cuál va a ser el porcentaje final de votos del partido, pero con la estructura que cuenta y con su fuerte operación política, encontrarán el punto de equilibrio para no perder el registro; los liderazgos locales al final juegan un papel importante y ellos les permitirá ir de facto con algún candidato y buscar espacios en muchos distritos electorales y la estructura política del Panal puede ser moneda de cambio para mantener el registro”, afirma Enrique Gutiérrez.
A su vez, Mario Velasco coincide en que dentro de los partidos medianos o pequeños, “el Panal es el mejor constituido, el más robustecido y con mayor organización, además de que tiene muy buenos operadores electorales; por eso, el Panal puede sobrevivir sin ningún tipo de coalición o acuerdo para diputaciones, pueden sacar de un 4 a un 6 por ciento de votos a nivel nacional y con ese porcentaje es más que suficiente para mantener el registro”. |