Al dar por concluida su alianza electoral con el PRI y el Partido Verde Ecologista de México, el Panal pondrá a prueba la capacidad de operación y movilización territorial del gremio magisterial para atraer —por sí mismo— el voto ciudadano y obtener algunos cargos de elección popular en los comicios federales de julio próximo, con el riesgo de que pierda su registro como partido político nacional.
Nueva Alianza se someterá a la prueba de las urnas, a la voluntad ciudadana, al ejercicio democrático, aunque existe la posibilidad de que logre algunas alianzas de facto que le reporten votos adicionales que le reditúen varias diputaciones, senadurías y ayuntamientos, pero nada más, ya que a pesar de que el Panal cuenta con cierto poder de movilización y una estructura conformada a partir de la base magisterial, no estaría en condiciones de ganar la Presidencia de la República.
En tanto, el Revolucionario Institucional mantiene a flote su coalición con el PVEM en el marco de la alianza Compromiso por México, donde el propósito sigue siendo —a decir de su precandidato presidencial, Enrique Peña Nieto— ganar la confianza de los electores.
Es previsible que la separación del Panal reforzará la unidad entre los priístas a favor del ex gobernador mexiquense, quien por su trayectoria, carisma y propuestas para resolver los grandes problemas nacionales, tiene garantizada una importante votación del magisterio.
Por lo pronto, la cúpula del PRI determinó ampliar el convenio de coalición con el Partido Verde, por lo cual se rediseñaron los espacios para el Congreso de la Unión: 156 distritos electorales para el tricolor y 43 para el PVEM.
Sin duda, la modificación de la alianza potencia al Partido Revolucionario Institucional, ya que el acuerdo inicial entre el PRI-Panal-PVEM contemplaba sólo alianza en 126 distritos, 72 para el tricolor, 30 que corresponderían al Verde y 24 para Nueva Alianza.
Cabe recordar que durante la elección federal de 2006, el Partido Nueva Alianza logró una votación efectiva para Presidente de la República de 1 por ciento, en tanto que para diputados federales fue de 4.7 por ciento y para senadores de 4.2 por ciento.
Para diversos analistas es difícil saber cuál va a ser el porcentaje final de votos para el Panal en los comicios federales de julio próximo, ya que dependerá, en buena medida, de su operación política y los liderazgos locales para mantener su registro.
A estas alturas del proceso electoral, la ruptura de Nueva Alianza representa un error estratégico que pone en riesgo su subsistencia en el sistema de partidos, mientras que el PRI sale ganando al redoblar su unidad en los estados y eliminar un alto costo por los potenciales sufragios panalistas. |