Las imposiciones de candidatos del PAN para conservar las gubernaturas
de Jalisco y Guanajuato, han puesto en evidencia las debilidades del
blanquiazul, las cuales pueden repercutir en su abanderada presidencial

Por magali marlene juárez
Ante la presunción de que está “revestido” por la democracia, el PAN tendrá que hacer una evaluación seria de su estrategia rumbo a la elección presidencial, para corregir todas las fallas en las que ha incurrido precisamente en lo que se refiere a los procesos democráticos. Tras la elección interna para definir a su candidato presidencial, los panistas tienen un primer mapa para valorar la fuerza del partido y las preferencias de sus propios militantes, pero también para “tapar los hoyos” de las inconformidades. Así como el blanquiazul ha concentrado sus baterías para atacar a los gobernadores emanados del PRI, tiene que volver la mirada hacia sus propios mandatarios estatales, que están afectando en primera instancia la imagen del partido y, por consiguiente, de su abanderada presidencial, Josefina Vázquez Mota.
A diferencia de las otras fuerzas políticas, como el PRI o el PRD —que ahora también es respaldado por el denominado Movimiento de Renovación Nacional— Acción Nacional no cuenta con la estructura suficiente en el territorio nacional que garantice la movilización y la promoción del voto. Por ello, durante el periodo previo al arranque formal de las campañas, los panistas tienen que ajustar su estrategia tanto para desarrollar campañas más agresivas como las denominadas “ de a pie”, como para acabar con las inconformidades que prevalecen entre la militancia. Y es que los reproches de los panistas están surgiendo principalmente en las entidades donde habrá elecciones concurrentes con los comicios presidenciales, como sucede en los estados que también tienen gobiernos panistas, como Jalisco y Guanajuato.
El problema es que los mandatarios emanados del Partido Acción Nacional están repitiendo los esquemas que han criticado a los gobernadores del Revolucionario Institucional respecto a la intervención en los comicios locales y la imposición de candidatos. Por ello, los especialistas advierten que la evaluación de la estrategia electoral del partido debe incluir el cuidado de la imagen de los gobernadores y sus actuaciones para evitar que sus fallas alcancen a golpear la campaña presidencial. “Estamos viendo en un partido que se dice democrático, que no es democrático. Estamos en un país que se dice de régimen democrático y en PAN —que se jactaba por buscar la democracia— no se ven esos hombres y mujeres demócratas y eso en las urnas les va a costar caro”, asevera el politólogo Ulises Corona.
FOCOS AZULES
La estructura del PAN en la República mexicana se compone de un millón 800 mil militantes y adherentes que están registrados formalmente en el padrón de miembros, pero se extiende a los territorios de los estados y regiones que tienen claras preferencias hacia el blanquiazul. De las 32 entidades del país, los panistas gobiernan directamente en cinco entidades, mientras que en 2010 lograron colocar a gobernadores surgidos de la coalición con el PRD en Oaxaca, Puebla y Sinaloa. Aunque el partido tiene que explotar su potencial comenzando por las entidades que encabeza, hay estados en los que tendrá que reforzar su actividad electoral para que haya un verdadero cierre de filas de lo local con lo nacional. En esta situación se encuentran los estados de Jalisco y Guanajuato, donde ya se encendieron los focos rojos por lo que se refiere a la elección concurrente con la presidencial, sobre todo por la designación de candidatos. Las dos entidades representan un ejemplo de un panismo claramente arraigado, ya que las administraciones del blanquiazul datan desde hace 21 y 18 años, respectivamente, por lo que constituyen lugares esenciales para los triunfos nacionales del PAN. El politólogo de la Universidad Iberoamericana, Carlos Lugo Galera, destaca que es indudable el peso que tienen esos estados para Acción Nacional, aunque aclara que no es suficiente, por lo que el partido tiene que establecer una estrategia para alcanzar un mayor número de simpatizantes.
“Ahí (en las entidades que gobierna) es donde más se tiene que trabajar, pero evidentemente van a tener que buscar mecanismos nuevos para convencer al electorado.
Independientemente de que tengan presencia en esos estados tienen que buscar otras formas de campaña para que se adhieran más personas que simpaticen con el partido”, explica. El peso en cuanto a electores de Jalisco es de cinco millones 654 mil 546 ciudadanos registrados en el padrón electoral, mientras que en Guanajuato es de cuatro millones 144 mil 116, cuya mayoría ha favorecido los gobiernos del PAN en las últimas dos décadas. Sin embargo, Acción Nacional comienza a atravesar una crisis partidaria que tiene su origen en la imposición que hicieron los gobernadores Emilio González Márquez y Juan Manuel Oliva de los candidatos panistas a sucederlos.
MANO AZUL
En Jalisco, se le atribuye al mandatario estatal la imposición del ex secretario general de gobierno, Fernando Guzmán, para ser el abanderado panista a la gubernatura. La elección del candidato en la entidad se celebró el mismo día en que se eligió a Josefina Vázquez Mota como candidata presidencial, con una participación de 123 mil 725 votos —de panistas y no panistas—, de los cuales Guzmán obtuvo 38.18 por ciento.
De acuerdo con las cifras oficiales de la Comisión Electoral Estatal, en segundo lugar del proceso interno en la entidad se posicionó Hernán Cortés y en el tercer lugar quedó Alfonso Petersen Farah, quien denunció que hubo múltiples irregularidades para favorecer al ex funcionario local.
Por ello, advirtió que no le levantará la mano a Guzmán hasta que no sean resueltas las impugnaciones que presentó ante el órgano electoral panista y ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. En Guanajuato, la situación es similar, ya que también el gobernador Juan Manuel Oliva logró imponer a su candidato por encima de quien tiene un reconocimiento por su labor y era visto de manera positiva para buscar la gubernatura del estado, José Ángel Córdova Villalobos. Con más de 50 por ciento de los votos que emitieron los panistas, se determinó que el ex secretario de Desarrollo Humano, Miguel Márquez, será el candidato al gobierno guanajuatense. Tras el resultado de elección, tanto el ex secretario de Salud federal como el senador Ricardo Torres Origel, quien también participó en la contienda interna, reconocieron su derrota y el triunfo de Márquez.
Pero posteriormente Córdova Villalobos reconoció que estaba molesto porque el proceso electoral panista se desarrolló como una “elección de Estado”. “La verdad, yo estaba muy indignado por la elección de Estado que se dio en Guanajuato”, expresó. Argumentó que tenía que reflexionar sobre lo que haría posteriormente — después se oficializó su incorporación al equipo de la precandidata presidencial Josefina Vázquez Mota—, pero de antemano ya había denunciado la imposición del candidato a la gubernatura del estado.
Es por esos escenarios de imposición y de inconformidad que el académico de la Universidad Iberoamericana advierte de la importancia de tratar de ajustar y negociar al interior del partido para que los desacuerdos no tomen dimensiones que afecten la campaña presidencial del Partido Acción Nacional. Y es que alerta que en caso de que desde un principio no se atiendan los conflictos internos, sobre todo en estados donde se supone que el control lo conserva el PAN, entonces se pondría en riesgo el proceso presidencial para Vázquez Mota. “Sabemos que hay un ala opositora dentro del Partido Acción Nacional y esa ala es muy importante, son electores y tendrán que buscar cómo incorporarlos a la campaña para que no se fracture el partido y evidentemente ir construyendo esa estrategia de campaña, que los fortalezca, de alguna u otra forma. Si no lo llegaran a lograr, sí se vería en riesgo esa presencia de Josefina a nivel nacional”, puntualiza.
DESGASTE DE 11 AÑOS
Los analistas políticos recuerdan que el escenario para esta elección presidencial se complica para el PAN por el desgaste de sus gobiernos durante los últimos once años, problema al que se agrega la falta de una estructura de movilización que sí tienen los otros partidos. Advierten que esta situación se complica cuando el partido está incurriendo en prácticas que criticó con severidad en el caso de otras fuerzas políticas, principalmente en el PRI, en lo que se refiere a la imposición de candidaturas. Es por ello que subrayan que el partido tiene que hacer de inmediato un balance en el que reconozcan las fallas de sus gobiernos y una evaluación real de cómo está el voto a favor del blanquiazul, para que a partir de ahí se pueda ir a la conquista del resto de los sectores. El académico de la UNAM y de la Universidad del Valle de México, Ulises Corona, destaca que así como el PRI y el PRD tienen que modificar su discurso para buscar la simpatía de las mujeres y de los sectores medios, también el PAN tiene que cambiar la estrategia y aprovechar la ventaja de que lleva como candidata presidencial a Josefina Vázquez Mota.
“Ahora le corresponde a Josefina y al partido intensificar su presencia no solamente con las bases panistas. Sabemos que su estructura no es muy compleja ni fuerte en el sentido de sus miembros participantes, pero lo que tiene que hacer ahora es buscar a aquellos ciudadanos que precisamente todavía no definen su voto”, coincide el profesor de la UIA, Carlos Lugo Galera. Corona recuerda que Vázquez Mota representa un ejemplo del rechazo de los militantes a los candidatos oficiales, como lo era Ernesto Cordero, por lo que advierte que este mismo ejercicio se puede repetir en Jalisco y Guanajuato, afectando la elección presidencial.
Ambos politólogos coinciden que si el PAN ya tiene un problema al tratar de contrarrestar el desgaste del gobierno del presidente Felipe Calderon se debe ser cuidadoso de sus bastiones, donde existen importantes inconformidades, sobre todo porque éstas son principalmente entre sus propios militantes. “Éste va a ser un proceso muy complicado en el sentido de que tienen que quitar la imagen del panismo como lo ha dejado Felipe Calderón y presentar una cara nueva del PAN para ver si convencen a los electores, sobre todo en este periodo previo al inicio de las campañas”, señala el académico de la UIA. Y agrega que es evidente que al blanquiazul no le serán suficientes los votos de las entidades que gobierna para ganar la elección presidencial, por lo que insiste que los panistas tendrán que “trabajar muy intensamente”.
Pero sobre todo, puntualiza Corona, tienen que dar paso a una verdadera operación política que les ayude a “tapar los hoyos” que se han abierto con los procesos de imposición y las diversas fallas que han generado desacuerdos entre la propia militancia. |