Emilio González Márquez tomó su derrota presidencial como pretexto
para dejar que el panismo en Jalisco se confrontara ya que no pudo tener
el control de la estructura partidista

Por Maurilio Soto
Desde que Emilio González Márquez supo que sus aspiraciones presidenciales se desvanecían, apostó en contra del PAN. Perteneciente a la corriente del Yunque sabe que el peso electoral de Jalisco en los comicios del próximo 1 de julio sería determinante. Por ello jugó con un capital político devaluado.
Su candidato Alfonso Petersen Farah al ser derrotado en el proceso interno para elegir a su candidato a la gubernatura encontró el pretexto ideal para advertir que si en los próximos comicios se pierden posiciones políticas será culpa del panismo tradicional El proceso interno realizado el domingo 5 estuvo “accidentado” y provocó un cisma entre el panismo tradicional y el ala conservadora de la que es cabeza visible González Márquez. El enfrentamiento que persiste entre la estructura estatal panista y el gobierno local no es reciente.Es tal la disminución en el ejercicio del poder por parte de González Márquez que ni siquiera pudo posicionar de manera firme a su su ex secretario de Salud, Alfonso Petersen Farah.
Así, durante su sexenio Emilio González Márquez nunca pudo erigirse como “el gran líder del panismo” en la entidad. Mientras que la experiencia política de Fernando Guzmán, su ex secretario de General de Gobierno y actual ganador de la contienda, se impuso frente al apoyo que parte del gobierno estatal brindó a Petersen. Con un endeudamiento excesivo, un sistema de transporte caro y deficiente, y sacando provecho de los recursos de los pensionados para realizar “jugosos” negocios, González Márquez no es bien evaluado por los habitantes de su estado. En la elección panista se presentaron acarreos, irregularidades e inconsistencias mayúsculas en la organización. Incluso el candidato cercano a González Márquez, no reconoció al virtual candidato, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y por si fuera poco, impugnó la elección de su propio partido. Luego de que el lunes13 se concluyera el cómputo de las actas del proceso del blanquiazul, se ratificó que Fernando Guzmán, obtuvo la mayoría de los sufragios con 47 mil 236 votos, que significan 38.19 por ciento del total de quienes participaron, es decir, una diferencia de seis puntos por encima de Hernán Cortés Berumen, quien obtuvo 32.84 por ciento de las simpatías en las urnas con 40 mil 629 votos; mientras que Alfonso Petersen alcanzó el 28.98 por ciento de la votación con 35 mil 860 sufragios.
“Si el PAN está debilitado es por su gobierno, ése es el peso en contra. Emilio González tiene una evaluación muy endeble en Jalisco”, sostiene el politólogo Gabriel Torres Espinoza. Explica que Emilio González ha endeudado excesivamente a la entidad y usado el dinero de los pensionados para negocios jugosos —menciona el caso del “Nuevo Cancún”—, y ha creado un sistema de transporte deficiente y muy costoso —el llamado Macrobús inaugurado en 2009— que no ha resuelto las demandas que solicitan los habitantes del estado en esta materia. “El problema ha sido su gobierno”, reitera.
Por su parte, Gabriel Ibarra Bourjac, analista político y director del semanario Conciencia Pública, asegura que el panismo estatal ya estaba afectado, particularmente desde 2009 cuando el PAN perdió a manos del PRI la mayoría de las alcaldías de la zona metropolitana del estado. “Los choques y las confrontaciones entre el gobierno local y la estructura panista estatal se han agudizado en este sexenio”, destaca. Disminuido En opinión de Ibarra Bourjac, el gobernador Emilio González “está tan disminuido que ni se metió en la elección interna de su partido. Está tan debilitado que no podía hacer nada”, señala. Explica que “seguramente trató de operar en favor de Petersen, pero González Márquez no es el gran líder del panismo en el estado”, por lo que el resultado le favoreció a Fernando Guzmán.
En tanto, el analista político, Gabriel Torres Espinoza, argumenta que el Gobernador de Jalisco es un hombre muy pragmático “que gobierna con las encuestas en la mano. La mayoría de los secretarios del gabinete no apoyaron a Fernando, hubo una inclinación de Emilio hacia Petersen”, sostiene. “No sé si eso resultó bien o fue el beso del diablo para Petersen, porque quizá Emilio González no representa un activo político, sino lo contrario”, puntualiza. Torres Espinoza recuerda el caso de la creación de la Coordinación General de Innovación y Desarrollo, cuyo titular era Herbert Taylor Arthur, y a quien apodaban el “súper coordinador”. Como “brazo derecho” de González Márquez, Taylor Arthur y Guzmán Pérez se mantenían en constantes conflictos. Taylor renunció en 2010 y actualmente busca una senaduría por Nayarit.
Irregularidades
Gabriel Torres indica que existió acarreo de gente por parte de los tres contendientes: el ex presidente estatal del blanquiazul, Hernán Cortés Berumen, el ex secretario general de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez, y el ex secretario de Salud de Jalisco, Alfonso Petersen Farah. “Sí hubo irregularidades, desorganización, fue un proceso lento y burocratizado, expone. Añade: “En política no todo lo legal es legítimo ni todo lo legítimo es legal”. Considera que la legitimidad del proceso la otorgó Hernán Cortés al reconocer el triunfo de Fernando Guzmán; aunque añade que “sí fue una elección accidentada”. Gabriel Ibarra Bourjac coincide en que tanto Guzmán Pérez, con el “control de las estructuras gubernamentales”; Cortés, mediante “las estructuras partidistas”, y Petersen con “cierto apoyo del gobierno local”, hicieron uso de recursos para movilizar a los simpatizantes. Sin embargo, señala que estos no fueron tan significativos como para anular la elección. Aunque asegura que no es exagerado decir que “sí se dificultó la votación al ciudadano”. Atribuye lo anterior a las redes partidistas de Hernán Cortés y Fernando Guzmán, quienes “consideraban que con la movilización de sus simpatizantes y adherentes ganaban, por ello, no pretendían que la gente saliera a votar”, detalla.
Puntualiza que incluso en algunos lugares donde se instalaron las casillas para votar, la gente tardó “hasta tres horas” para sufragar. Elección abierta Ibarra Bourjac subraya que gracias a la “rebelión” de las bases panistas locales se logró que la elección fuera abierta. Ello debido a que “la dirigencia nacional quería imponer candidatos”, precisa. Asimismo, advierte que “hubo manipulación en los procesos” y que la contienda blanquiazul “se abre pero no se abre. Se abre pero no mucho”, acota. Aunque por primera vez en la historia de las contiendas internas de Acción Nacional en Jalisco, éstas se abrieron a la población en general — factor que según Torres Espinoza no le convenía del todo al candidato ganador— Fernando Guzmán fue quien más criticó el proceso al inicio. “Fue la voz más estridente. Se le fue a la yugular al comité estatal. Las expresiones más agrias se dieron por parte de él, sin saber que la elección le estaba favoreciendo”, acota el politólogo. La contienda “Prácticamente los resultados ya están listos para que Fernando Guzmán sea el candidato a Gobernador de Jalisco.
Todo el equipo de trabajo que estuvo con Hernán Cortés está contigo, va a estar con el candidato de Acción Nacional y seguramente estará con el próximo gobernador del estado. Cuentas conmigo para estar en la trinchera que corresponda y para respaldarte en cualquier momento”, manifestó Cortés Berumen. En tanto, Torres Espinoza recuerda que el candidato Alfonso Petersen no ha validado el triunfo de Fernando Guzmán Pérez Peláez y que incluso impugnó la votación ante la Comisión Nacional de Elecciones; según dichos de Petersen Farah, “por la logística de la elección ciudadana”. Alfonso Petersen, —a quien las encuestas de opinión lo perfilaban como el que sería elegido candidato— señaló en su momento que presentó el recurso tres días antes de la elección y que no está en contra de los resultados, sino en contra de que no se permitiera que muchos ciudadanos votaran. Después del anuncio de solidaridad de Hernán Cortés para sumarse al proyecto de Guzmán, Petersen dijo que se unirá al aspirante que oficialmente sea el ganador de la candidatura. Petersen Farah admitió que hubo fallas en la organización pero que se pudieron haber previsto. ‘’Vislumbrábamos de forma muy clara que no se generaban las condiciones de participación necesarias para poder recibir a los ciudadanos durante las elecciones”, detalló en su oportunidad. Al final, el triunfador de la elección panista, Fernando Guzmán Pérez Peláez, sostuvo que ya se habían dado las condiciones para plantear un trabajo conjunto y recibir el apoyo del equipo de Hernán Cortés Berumen; “estoy seguro que así será con Alfonso Petersen”, confió.
El ganador Gabriel Torres Espinoza precisa que Fernando Guzmán es el político con más oficio de la terna que contendió al interior del PAN y quien maneja un límite no muy claro entre la religión y la política, es decir, entre temas de la fe y del Estado. “En una entidad donde la sociedad sigue siendo muy conservadora, con pensamiento de derecha. Guzmán simpatiza con la jerarquía católica, con el Arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, pero sin duda es el más versado”, afirma. Agrega que es quien ha sabido conciliar y armar sus cuadros políticos y sus redes partidarias, “cuando aparentemente el favorito entre el electorado era Petersen Farah y para la estructura local panista, Cortés Berumen”. Tras haber ocupado en dos ocasiones la Secretaría General de Gobierno —la primera con el gobernador Alberto Cárdenas y la segunda con el actual mandatario local—, Gabriel Ibarra también considera que Fernando Guzmán es “un político serio, con oficio y consistencia”. Resalta que el proceso local de Acción Nacional sirvió para “más o menos legitimar un candidato. Resuelve un conflicto pero no fue un éxito”, sentencia. Torres Espinoza sostiene que la clave para el triunfo de Fernando Guzmán, radicó en que se organizó mejor para “sacar” a votar a la ciudadanía. “Se confirma que no siempre el más popular es el que gana. Fue el que tuvo más colmillo. Si hoy se aplicara otra encuesta seguiría sin tener la mayoría de las preferencias”, asegura el analista. Prevé que vendrá un acuerdo porque el distanciamiento entre el comité estatal del PAN y Emilio González no es nuevo.
“La expresión local más crítica al gobierno de González Márquez ha sido el comité de Jalisco. Está en las manos del gobernador resolver el conflicto mediante una operación cicatriz”, advierte al término de la entrevista. En tanto, para Gabriel Ibarra ése será “el gran reto” para Guzmán Pérez Peláez: la unidad y cerrar las heridas, finaliza. |