Sarkozy se prepara para la reelección presidencial,
aunque en las encuestas Hollande lleva la delantera

Por IRIS DAFNÉ HERNÁNDEZ
“Sí. Soy candidato a la Presidencia de la República. Francia, como el resto del mundo, atraviesa una crisis excepcionalmente grave. Un capitán debe estar al timón de su barco cuando es necesario atravesar una tormenta”, reveló el actual mandatario galo, Nicolas Sarkozy durante una entrevista por televisión. Explicó que “sólo una Francia fuerte puede proteger a la población. Debemos seguir reformando para no encontrarse en la situación de Grecia o España. Estoy orgulloso de las reformas realizadas durante mi periodo”.
Ante el pueblo francés, Sarkozy se presenta como el candidato de las “reformas” contra el “inmovilismo” del aspirante socialista, François Hollande. No obstante, las últimas encuestas sugieren que Hollande es el favorito para ganar la primera ronda —que se llevará a cabo el 22 de abril y la segunda será el 6 de mayo— con 30 por ciento de las preferencias, mientras que Sarkozy tiene 26 por ciento de las intenciones de voto, de acuerdo con la encuestadora IFOP. Una de las estrategias de campaña de Sarkozy consiste en reforzar la idea que abandonar el euro sería una catástrofe para los más débiles.
“Debemos proteger a los franceses más necesitados. Para eso debemos proteger nuestras industrias y nuestro modelo social. No hay vida ni progreso fuera del euro”, señaló el presidente. También, ha prometido que convocará a dos polémicos refrendos populares: respecto de las prestaciones durante el desempleo y los derechos de los extranjeros, y ha intentado “encandilar” al electorado más reaccionario subrayando —como hizo en 2007— las raíces cristianas de Francia y descartando reformas como el derecho de voto a los inmigrantes, el matrimonio homosexual, la adopción por parejas del mismo sexo y la eutanasia.
Antes de anunciar su reelección, Nicolas Sarkozy declaró que “Francia es un país profundamente conservador. Quizá más conservador que hace cinco años. Esa Francia de derechas está inquieta, cómo no estarlo pero no le dará el poder a un socialista blando y fofo, sin carisma. Mi campaña estará centrada en ese objetivo único: devolver la esperanza a todos los franceses, insistiendo en sus valores básicos, trabajo, responsabilidad y autoridad. Sólo una Francia fuerte capaz de proteger y ofrecer su solidaridad a los más necesitados”. |